Las clínicas de Mar del Plata saturadas por cantidad de casos

Se repite todos los días desde hace semanas. Pero cada vez se está peor. Personal al borde del colapso, no hay lugar, no quedan camas y desde la intendencia se sigue con una postura negacionista que enferma a más y más marplatenses.

Llegaron testimonios a nuestra redacción de pacientes padecientes que al tener síntomas se aproximan a las clínicas y éstas responden que no tienen más capacidad de atención. Doloroso mientras el intendente no controla, ni trabaja en favor dela salud de todos nosotros.

Javier se acercó hasta la Belgrano. Esto nos decía: “Hola estoy en la clínica Belgrano de mar del plata .soy paciente de riesgo tengo covid y no me quieren atender ,dicen que está cerrada la guardia por qué no hay más lugar”. Terrible.

A cuadras de esta clínica en la Pueyrredón se convivía con un escenario parecido.

La coordinadora del área de terapia intensiva de adultos de la Clínica Pueyrredón, Gabriela Fernández, coincidió este miércoles con la directora del Hospital Interzonal General de Agudos, Verónica Martín, que ayer calificó de “alarmante” la ocupación de camas en la segunda ola de coronavirus en Mar del Plata.

“El ingreso a cada una de las instituciones es realmente muy importante. El número de camas ocupadas no solamente es lo físico sino también la cantidad de personal que puede atenderlas adecuadamente, lo que nos pone en una situación muy desfavorable”, dijo Fernández en declaraciones a LU6 Radio Atlántica.

Fernández marcó que la Clínica Pueyrredón tiene una ocupación del 70% en la terapia covid y del 90% en la no covid. Pero afirmó que es una situación muy dinámica. ”No podemos decir que nos quedamos tranquilos porque tenemos un 30% de camas desocupadas; eso puede cambiar en un mismo día”, indicó.

La médica dijo que “lamentablemente ha bajado la edad” de ingreso a terapia intensiva si se compara la segunda ola con la primera. El promedio es “de 50 años”, pero hubo pacientes de 28. “Creo que el último paciente más añoso fue de 65 años”, comentó, y aseveró que la tasa de mortalidad entre los que ingresan al área de cuidados críticos “es altísima”.

“Hay situaciones en que no solamente es la oxigenación la que impera, sino que (los pacientes) presentan complicaciones cardiovasculares, arritmias, neurológicas, gastrointestinales. Son pacientes que no tienen un tiempo corto de estancia en terapia intensiva: el promedio es de más de 20 días”, señaló.

Enseguida describió que “la variante Manaos se comporta en forma mucho más agresiva”. Y profundizó: “Tiene realmente un contagio mucho mayor y también genera a nivel respiratorio un cuadro de inflamación desmedido en pacientes más jóvenes. En los primeros días están con un síndrome gripal o asintomático y posteriormente, entre el día 8 y el 10, manifiestan este síndrome inflamatorio mucho más exacerbado y llegan (a terapia intensiva) en una situación muy crítica”.

También recordó que, al margen del covid, hay “pacientes que ingresan por otro tipo de patologías, cardiovasculares sobre todo”, que requieren también el uso de la terapia intensiva.

Con respecto al ritmo de trabajo del equipo de la clínica, marcó que tiene “horario de ingreso pero no de salida”, lo que demuestra “el cansancio que implica esta pandemia”. “En verdad no tenemos demasiado respiro”, acotó, y mencionó que ni siquiera pueden enfermarse porque se “duplica la labor” del compañero.

En ese contexto, Fernández rogó “no bajar la guardia” con los cuidados preventivos. Y dijo que, a pesar de que la pandemia llegó al país hace un año y medio, eso “no se logra instalar” del todo.

Y esto último no se produce porque hay una clara política del intendente en descuidarnos. Lo podemos ver en fotos inaugurando baldosas, haciendo como que trabaja para lograr más trabajo para los marplatenses (no hay una sola propuesta seria que modifique la triste realidad económico y son sólo actos espasmódicos), PERO EN TODA LA PANDEMIA NO SE ENCONTRÓ UNA SOLA IMÁGEN DEL INTENDENTE RECORRIENDO ESTABLECIMIENTOS DE SALUD, preocupado por lo que está sucediendo.

Las consecuencias…están a la vista y la padecemos todos los marplatenes.