Pérdidas de gas y electricidad, peligrosa realidad en las escuelas

En un intento de emparchar la situación de algunas de las 800 escuelas bonaerenses que desde hace una semana –después de la explosión en Moreno– están sin clases por problemas en la red de gas, el gobierno de la provincia acordó el miércoles pasado con Feigas, una federación que agrupa más de 50 asociaciones de gasistas, la revisión total de la situación.

Sin embargo, la entidad suspendió al día siguiente lo pactado porque el gobierno no cumplió los términos del acuerdo.

Mientras tanto, la lista de instituciones educativas que deciden cerrar sus puertas por pérdidas de gas y deplorables condiciones edilicias sigue en aumento y los chicos continúan sin clases.

Recién luego de la explosión de la escuela 49 de Moreno, donde murieron la vicedirectora Sandra Calamano y el auxiliar Rubén Rodríguez, el gobierno de María Eugenia Vidal, presionado por la masiva suspensión de clases en la provincia, decidió ordenar la revisión de las instalaciones de gas en las instituciones educativas.

En paralelo y en una carta abierta, la gobernadora intentó nuevamente quitarse la responsabilidad de la tragedia y volvió a apuntar contra el Consejo Escolar del distrito aunque ese organismo está intervenido por la Gobernación desde hace 10 meses.

Según contó Fabián Petrecca, secretario de Aigasra –una asociación que pertenece a Feigas–, la Subsecretaría Administrativa de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires contactó a la federación el martes 7 de agosto para acordar la revisión de las instalaciones de gas del distrito de General Rodríguez.

Pactaron una reunión para el día siguiente, a las 16, donde estuvieron presentes Diego Taurizano, de la Subsecretaría Administrativa; Francisco Pigretti, de la Dirección General de Administración, y Lucas Fornari, de la Auditoría General, quienes pidieron a Feigas que revisara las 58 escuelas del distrito y, en caso de haber pérdida de gas, inhabilitara el servicio.

“Nos querían citar el mismo martes que nos llamaron, pero les dijimos que no, que queríamos hablar con las asociaciones que componen la federación a ver qué les parecía. Así que nos reunimos con los funcionarios de la Subsecretaría el miércoles, y les hicimos una propuesta seria para abordar la problemática, que incluía una revisión profunda, con registro fotográfico y filmación”, contó Petrecca.

“Pero nos interrumpieron varias veces y nos dijeron que no, que no tenían tiempo, que tenían que resolver ya el problema”, relató. “Querían que hiciéramos una prueba rápida y si había pérdidas, que cortáramos el gas. Nos dijeron que si cortábamos el gas, los directores de las escuelas no iban a poder decir que no es seguro asistir a la escuela y de esa manera iban a tener que volver las clases”, agregó.

“Si cortamos el gas y vuelven los pibes a la escuela, no van a tener comedor y van a estar muertos de frío”, explicó el secretario de Aigasra. “Pero al gobierno no le importa, solo quieren abrir las escuelas, que están cerrando a rolete, y parar el quilombo”, afirmó textualmente. “La estrategia era política, no les interesaba arreglar el problema de fondo, sino cortar el gas. Nosotros pensamos que al menos de esta manera no iban a explotar las escuelas, así que aceptamos”, detalló.

Sin embargo, según informó Petrecca, fueron el jueves a General Rodríguez y se encontraron con una situación distinta a la planteada por el gobierno provincial: “Cuando llegamos al distrito había otra empresa (MyM) y varios gasistas sueltos trabajando. Nosotros no podemos intervenir en el nombre de una federación si ya hay otros trabajando. En una situación así de desorganizada, si pasara algo, seríamos nosotros los responsables”.

“De las 58 escuelas que supuestamente debíamos revisar, solo quedaban 16 cuando llegamos. Vino el secretario de Educación de la Municipalidad para pedirnos que no nos fuéramos. Nos queríamos ir no porque quedaban 16, sino porque metieron la mano y nos mintieron. Y si hay un incidente el día de mañana en una escuela donde intervino otro, nosotros como Federación vamos a tener que explicarle a un juez que nosotros no fuimos los que trabajamos en esa escuela. No queremos ser un chivo expiatorio”, agregó.

“Nos llamó el coordinador del acuerdo, Lucas Fornari, y nos dijo que hiciéramos las 16 y el viernes volvíamos a hacer las 42 restantes, a revisar qué hicieron los otros gasistas y poner el gancho. Seguimos trabajando, pero cuando llegamos más tarde al Consejo nos dijeron que de esas 42 solo podían darnos 10. Le dijimos que todo el distrito o nada. Así que la relación se terminó ahí”, contó el secretario. Y agregó: “Nos ofrecieron trabajar en otros distritos que también tienen escuelas cerradas por el gas: Avellaneda, José C. Paz y Mar del Plata. Pero dijimos que no porque ya conocemos las condiciones en las que quieren que trabajemos. Manipulan a las personas, nos mienten”.

De las 16 escuelas que quedaban sin inspeccionar el jueves, Feigas llegó a revisar 12. “De esas 12, en 11 tuvimos que cortar el gas. Estaban en muy malas condiciones, con escapes furiosos de gas. Las instalaciones son muy deficientes, y están así desde hace mucho tiempo”, informó Petrecca.

“En una escuela muy humilde, la N°502, había estufas de tiro balanceado. No tenían los vidrios templados que permiten ver si la llama está funcionando. La cámara estanca deja de existir y queda la cámara abierta. Se podrían haber muerto todos los chicos por intoxicación con monóxido de carbono. Esas estufas tienen que ser tiradas a la basura y reemplazadas por otras. En otras dos escuelas había gas a granel pero faltaban las rejillas inferiores para evacuar ese gas porque como es más pesado se va para abajo”, explicó el especialista.

Según consideró Petrecca, “deberían darle intervención a la distribuidora de gas, porque si no éste es un corte informal”. Y agregó: “No- sotros no precintamos porque no tenemos precintos. Nosotros cerramos preventivamente. La Subsecretaria, con el informe nuestro, debería estar llamando a Gas Fenosa, que es la distribuidora de la zona, para decirle que encontraron el escape y pedirle que intervenga. Fenosa tiene que llegar, desvincular, taponar”, explicó. Y añadió: “Gas Fenosa, que tiene una concesión del Estado, debería estar barriendo ella misma todas las escuelas de la zona. El Estado la tendría que estar comandando y diciéndole que vaya a revisar. Es muy malo el manejo del aparato estatal que hace este gobierno”.

Aunque el foco de atención está puesto en las instalaciones de gas por el saldo que dejó la explosión de la escuela 49 de Moreno, las condiciones edilicias de las escuelas bonaerenses son malas en general: “Un compañero me dijo que llegaron dos hombres del Consejo Escolar a la sede de General Rodríguez y se pusieron a hablar a su lado. Uno le decía al otro: ‘Lo del gas ya lo tenemos solucionado porque cortamos y los hacemos entrar a la escuela sin gas. Pero tenemos un problema eléctrico. Ninguna escuela tiene jabalina. No podemos cortar la electricidad para que entren a la escuela porque sin electricidad no hay luz, no se puede funcionar’”, contó Petrecca. “La jabalina es la descarga a tierra, para que en caso de fuga eléctrica se vaya a tierra y no quede una pared o manija electrocutada. Es decir, cualquier problema hace que la corriente eléctrica se vaya a la tierra y no quede nadie pegado. Eso es necesario, junto al disyuntor diferencial y la térmica”, explicó. “Las escuelas no tienen seguridad eléctrica, esto es terrible”, concluyó.

ATejada-P12.