La historia de Sarah Ehekircher, ex nadadora abusada por su entrenador

Fue obligada a abortar dos veces e intentó suicidarse

La ex nadadora estadounidense Sarah Ehekircher reveló recientemente detalles de los abusos sexuales que sufrió hace 30 años de parte de su entrenador, Scott MacFarland. El hombre la violó cuando tenía 17 años y él 30. En medio de la tortura psicológica que ejercía contra ella, con quien además convivía para perpetrar sus abusos, Macfarland la obligó a abortar cada vez que quedó embarazada por las violaciones.

“Los entrenadores utilizan comportamientos depredadores para que los niños hagan cualquier cosa que les pidan. Lo sé porque me pasó a mí”, reflexionó la deportista, cuyo padecimiento fue tal que llegó a intentar suicidarse en 1999.

Su caso nunca fue tomado en cuenta por la USA Swimming (organismo nacional de gobierno para la natación competitiva en los Estados Unidos).

Ehekircher, de 51 años, presentó la semana pasada una demanda civil en la Corte Superior del Condado de Orange contra MacFarland por el abuso sexual que sufrió cuando era menor de edad. También sumó los cargos de negligencia y lo culpó de infligir intencionalmente angustia emocional.

“Todo en lo que podía pensar era en ir a los Juegos Olímpicos. Ese es el cuento de hadas que los entrenadores ponen ante cada niño de ojos estrellados que se convierte en nadador. Un sueño que los entrenadores con malas intenciones ejercen absolutamente en su beneficio, preparándolos con la promesa de convertirse en un gran nadador mientras te derrotan y provocan en vos reaacciones de las que no sabías que eras capaz”, relató la deportista a The Guardian.

Un entrenador que se aprovechó de su vulnerabilidad y la reforzó aún más

La vida de Ehekircher antes de MacFarland ya era de por sí difícil. Su madre falleció cuando ella tenía 12 años, antes de que empezara a competir. Su padre se volvió alcohólico y formó pareja con otra mujer. Si bien Sarah tenía bajas calificaciones en la escuela, comenzó a mostrar su talento en las piletas.

Sin embargo, un día su padre la retiró de un entrenamiento y la amenazó con dejarla fuera de la casa si seguía nadando. “Fui a la mañana siguiente a entrenar y cuando regresé a mi casa, todas mis cosas estaban fuera”, recordó Sarah.

Ante esta situación, se quedó en la casa de una amiga, donde estuvo tres semanas hasta que MacFarland la invitó a vivir con él en un monoambiente. En aquel momento, Sarah tenía 16 años, un “blanco fácil” para su entrenador, en sus términos.

“Todo el mundo sabía que vivía con un hombre de unos 30 años, pero nadie me preguntó si estaba bien o si me estaba pasando algo malo. Los otros niños estaban todos enfocados en ganarse la aprobación del entrenador y sus padres estaban demasiado preocupados por el desempeño de sus hijos”, reflexionó luego de tres décadas.

En ese momento, comenzó la tortura emocional de parte de MacFarland, quien la hacía hacer dos horas de bicicleta fija después de entrenar y solía pesarla antes de cada cena.

“El punto era quebrar la confianza en mí misma para que él pudiera abusar sexualmente de mí más adelante”, agregó Ehekircher y reveló que fue violada por primera vez en una competencia de natación en California. Ella no hizo la denuncia por la culpa que le infringía su entrenador, quien le proveía de un hogar, comida, ropa, viajes y cualquier cosa que pudiera necesitar para mantenerla atrapada.

“Simplemente supéralo”, la respuesta de las autoridades

Sarah quedó embarazada de MacFarland luego de aceptar una beca de natación para la Universidad de Arkansas y él la llevó a Colorado para a interrumpir el embarazo. Ocho meses después volvió a abortar.

“Los abortos fueron una parte muy dolorosa y traumática de mi vida, se convirtió en una maleza que se hacía cada vez más grande. En 1999, fui hospitalizada en Virginia después de mi primer intento de suicidio”, detalló Ehekircher.

En 2004, contó su caso en la USA Swimming (organismo nacional de gobierno para la natación competitiva en los Estados Unidos) pero le dijeron “simplemente supéralo” porque era algo que sucedía permanentemente. Recién en 2010 hizo una denuncia formal en la entidad, por lo que McFarland admitió que habían tenido relaciones sexuales, pero aseguró que Sarah tenía 18 años cuando ocurrió.

“Mi entrenador de natación me había explotado, abusado y traicionado, y ahora también USA Swimming, no una, sino dos veces”, lamentó Sarah. USA Swimming no tenía ninguna regla ni protocolo frente a las relaciones sexuales entre los entrenadores y sus nadadores adultos. Además, su caso estaba prescripto a nivel legal.

En 2013, comenzaron a modificarse las leyes en California y actualmente las víctimas de abuso sexual tienen hasta tres años para presentar reclamos. Por eso, Ehekircher volvió a buscar justicia junto a su abogado, Jon Little, en el condado de Orange.

En 2018, McFarland decidió renunciar como entrenador en el Magnolia Aquatic Club en Texas, luego de que su caso se hiciera público.

“Hay tantos adultos que me fallaron, nada de esto hubiera sucedido si solo un adulto intentaba ayudarme”, concluyó Sarah en diálogo con el periódico local The Orange County Register.