Suena Beat It, de Michael Jackson, y un robotito bailarín cambia el ritmo lento por un paso frenético.

Otro androide sonríe y saluda a cámara cuando detecta que una señora está por sacarle una foto.

En el siguiente stand, una vidriera con reconocimiento facial interpreta las emociones de los clientes ante los productos ofertados. Un poco más allá, una nena se divierte con un perro robótico que mueve la cola cuando lo acaricia.

Son apenas algunos ejemplos simpáticos de los últimos avances chinos en materia de inteligencia artificial (IA), todos ellos expuestos en el II World Intelligence Congress (WIC) 2018, un megaevento tecnológico organizado esta semana en la ciudad de Tianjin, a unos 150 kilómetros de Beijing, al que asistió PERFIL.

Científicos, ingenieros, funcionarios del Partido Comunista de China y CEO s de compañías como Alibaba, Huawei, Microsoft, Tesla, Baidu y Foxconn discutieron allí los planes del país asiático para convertirse antes de 2030 en líder mundial en innovación y desarrollo de máquinas inteligentes.

Pero lo que estuvo en el centro del debate no fueron los robots danzarines ni las mascotas eléctricas, sino la incertidumbre de la industria ante la posibilidad de que la revolución de la IA reemplace el trabajo humano y destruya empleos.

Uno de los que abordaron más crudamente la cuestión fue Jack Ma, dueño del sitio de compras Alibaba, cuya cotización en bolsa equivale a medio PBI argentino. Ma es una especie de Mark Zuckerberg oriental y, por cierto, el chino más rico del planeta.

“Las máquinas nunca reemplazarán a los humanos, porque son más inteligentes que nosotros pero no tienen corazón”, vaticinó Ma. “También existió ese temor cuando apareció la energía eléctrica, pero el trabajo humano no desapareció sino que se transformó. Aunque hay que empezar urgente a educar distinto a las nuevas generaciones. De lo contrario, nuestros hijos y nietos sí estarán en problemas”.

Dinamismo.

Según Ma, la inteligencia artificial hoy apenas está en su “infancia”. Si es así, lo que cabe esperar de su adultez da pavor. Sírvase un ejemplo: el neurocientífico noruego Edvard Moser, premio Nobel de Medicina y otra de las estrellas del WIC, contó que, algunas semanas atrás, una computadora logró desarrollar espontáneamente “células” de localización espacial similares a las del cerebro humano. Un robot fue dotado con ellas y superó tests de ubicación con mejores resultados que personas.

En cualquier caso, la IA es hoy la rama más dinámica de la industria tecnológica global. Se aplica en la fabricación de drones, robots y medios de transporte no tripulados, y en especialidades como la planificación urbana, la salud, la agricultura 1 y la seguridad pública, entre otras. Se estima que, en poco más de una década, el sector generará cerca de US$ 16 billones anuales para la economía mundial.

NÚMEROS:
– Se estima que, en poco más de una década, el sector generará cerca de US$ 6 billones anuales.
– Más de dos mil compañías chinas invierten hoy en el desarrollo de máquinas inteligentes.
– El año pasado, 19 universidades abrieron cursos. Según el plan del gobierno de Xi Jinping, 500 profesores y cinco mil estudiantes serán formados en la materia en cinco años.