Violencias y lazo social

A?En qué consiste el trabajo terapA�utico con vA�ctimas de violencia sexual?

Casi siempre sucede que pasada la noticia de un abuso o violación empieza un recorrido que no termina con la condena o la libertad de los imputados y es el camino de la reparación. Estar frente a frente con el dolor, la angustia, el miedo, la bronca y la desconfianza.

Aunque desde nuestra lA�nea de trabajo interdisciplinario sostenemos ante todo que la reparación no es solamente una instancia individual en la que se volcarA?n los dolores para hacer algo distinto, sino tambiA�n reparación colectiva, es pertinente que podamos dar cuenta de nuestro trabajo profesional y de las intervenciones que realizamos -Referido al trabajo de la ONG En Red-.

No es lo mismo recibir una consulta de parte de alguien que decide comenzar una terapia a la presencia de una o un consultante que fue derivado/a o que recurre a pedir ayuda a partir de un hecho traumA?tico.

Casi siempre hablamos de trauma psA�quico pero no necesariamente en todos los casos se llega a constituir. En los abusos hacia niA�os/as depende del tiempo transcurrido, la frecuencia y su modalidad. Pero no por no constituirse un trauma el impacto es mas leve o el delito menos grave.

Hablar de un trauma significa que una situación inesperada irrumpiA? en la vida de alguien de una manera intrusiva y en muchas ocasiones violenta, al punto tal de causar un cuadro de estrA�s postraumA?tico en el que se conjugan diversos sA�ntomas que antes del hecho, no estaban presentes.

Entonces es preciso aclarar que el impacto emocional y el estrA�s son las consecuencias inmediatas de la violencia ejercida por A�l/la responsable de las agresiones sexuales. Es bastante frecuente que ese sentido se invierta a la hora de la defensa de los imputados/as y que en gran parte de la sociedad existan fuertes prejuicios en torno a estos temas. En consecuencia, siempre aparece la negación y la desmentida.

Pero A?qué es esa inversión y qué les ocurre a las vA�ctimas ante esto?

Como ya dijimos, la vA�ctima padece de algo nuevo. Que antes no le pasaba, que era impensable, que jamA?s lo imaginA? como posibilidad, que lo vio o lo escuchA? pero en otras/os. SintiA? seguramente sensaciones de terror, angustia y desesperación confirmando, en cierta forma, que una de las mA?ximas agresiones se hizo posible en su cuerpo.

Una verdadera encerrona de la cual se hace difA�cil salir. Ya sea por amenaza concreta (como en las violaciones en la vA�a pA?blica) o sutil como ocurre a veces en los incestos o agresiones sexuales proveniente de cuidadores/as o a cargo de la educación en el caso de niA�os/as y adolescentes.

En ese proceso en el cual la vA�ctima va experimentando sensaciones que no conocA�a (terror, desconfianza, pA?nico, ansiedad, enfermedades orgA?nicas, etc) tambiA�n se sufren las consecuencias de esa nefasta inversión en la que esa sintomatologA�a se intenta atribuir a un estado emocional de la mujer (por ejemplo) anterior a la denuncia con el objetivo de desacreditar su discurso. Entonces, al impacto inicial se le suma el descreimiento, la descalificación y en consecuencia, el abandono. Muchas veces de las mismas instituciones que deberA�an amparar y sostener.

Los ejes del trabajo se podrA�an sintetizar de alguna manera:

a�? Recibimiento y entrevista operativa
Momento fundamental para quien rompe el silencio por primera vez. A veces la/el consultante puede formular un pedido de ayuda. Pero generalmente y si la violencia fue reciente estA? atravesando una crisis en la que prevalece la parA?lisis y la imposibilidad de ordenar los pensamientos, relatar, recordar. Por eso hay que ir con el cuidado necesario en el respeto por los tiempos del habla, los silencios, la angustia manifiesta. Poner el juego la escucha y la presencia que serA?n los sostenes necesarios para comenzar.

a�? Psicoterapia o intervenciones
Se trabaja fundamentalmente con la base de un acompaA�amiento. Es probable que las consultas sean varias por semana en un principio, que existan crisis, necesidad de repetir el relato o todo lo contrario. Siguiendo la idea de una buena praxis tal vez sea importante tener en cuenta que la descripción de los hechos abusivos no constituye una condición para la elaboración. Y que en una primera fase iremos sabiendo de la dimensión del impacto en el psiquismo de quien consulta. De acuerdo a esa evaluación se irA? trabajando en relación a la recuperación de la confianza en los demA?s. Los miedos y terrores, las dificultades sexuales, momentos de ira y de explosión asA� como tambiA�n de tristeza y depresión entre otras de las tantas manifestaciones.

El cuerpo abusado, violado y maltratado es un cuerpo que estalla a cada momento. Y se contrae y se cierra. O se lastima. Se esconde o se hipersexualiza. Apropiarse del cuerpo con todo lo que eso implica es recobrar el sentido de la socialización, el trabajo, los intereses personales, los vA�nculos familiares y de pareja.

a�? Lazo social
En una A�poca en la cual impera el exceso de narcisismo, y tambiA�n la caA�da de sostenes ante una violencia estructural que parte de un sistema capitalista despiadado que hace que la violentación se incremente, es mas factible que salgan a la luz mas asiduamente las situaciones de violencia (femicidios, incestos, abusos, violaciones, malos tratos.)

Pensamos que ante este panorama el trabajo con las/os consultantes estA? dirigido no solamente a las individualidades sino que debe atravesar las estructuras colectivas en un anudamiento que permita hacer con otros/as oponiA�ndose a las lA?gicas de la opresión y asA� generar vA�nculos solidarios.

Con respecto a la felicidad Freud decA�a que una de las fuentes del sufrimiento humano partA�a de la insuficiencia de nuestros mA�todos para regular las relaciones humanas en la familia, el estado y la sociedad.

Las violencias a las que asistimos cotidianamente son el otro extremo de la solidaridad y de los lazos, estamos transitando una etapa en la que paradA?jicamente se produce un alejamiento en los vA�nculos por la primacA�a de un plano virtual-imaginario de comunicación en la que prevalece la imagen y la falta de encuentros.
En este panorama es imprescindible trabajar generando y haciendo lazo con otros/as no solamente en la elaboración de trauma y el sufrimiento, sino tambiA�n en la construcción de actitudes de empatA�a y ternura. De esa manera vemos mejores posibilidades de vencer el efecto de lo cruel y a la vez generar un contramovimiento colectivo al avance de lo cruel en la sociedad.

Nota publicada por la Licenciada Patricia GordA?n en zona54.com