“Una mujer ardiendo” Fedra y el deseo

El teatro de Mariano Moro es un mecanismo infalible. Desconoce la posibilidad del aburrimiento, y siempre atrae público nuevo. De hecho, salimos de la sala junto con jóvenes que se sorprendían de cuánto se habían reído.

Celebraban la diversión que el arte podía ofrecer, como sorprendidos de haber asistido a un espectáculo que lograba reencontrarlos con la risa, a través de un sendero hábil entre la parodia y la sátira esporádica.

Moro es también un experto en este lenguaje: compone dramaturgia en verso y logra ensamblar perfectamente el cultismo con el vocabulario canyengue. Pero claro, no se conforma con eso. Porque no le alcanza con ser irreverente, ni políticamente incorrecto.

Insertar el mito de Fedra en medio de un dialogo platónico de El Banquete le sirve para poner en evidencia qué poco puede decir este coro de filósofos afilados sobre el deseo femenino. Con sus más o sus menos, son todos varones, y hablan más de sí mismos que de la mujer atrapada en un impulso que la excede. La mujer -ardiendo de amor por su hijastro virgen- lleva adelante los resabios de la tragedia clásica ante la mirada de los hombres sabios, que poco saben del enigma que presenta la esposa deseante y adúltera.

Sabemos que vincular el amor con el matrimonio es un concepto bastante nuevo en la historia de las constituciones familiares. Fedra es la esposa de Teseo, héroe indiscutible de los griegos, pero no ha amado, ni ha elegido. El hombre la secuestró para desposarla, y eso no escandalizó a nadie. Aquí María Cámpora interpreta a una Fedra terrenal, que arde de amor carnal por un joven que no le corresponde, y sólo es acompañada por otra mujer deseante: la sierva Enona, encarnada magistralmente por Pula Calleja. Es la comediante que inclina el escenario.

Para Eurípides y Racine, el deseo de la mujer desencadena la tragedia. En la sátira magistral, cabe la clave del humor que adora los bordes, e interpela a la diversidad sexual, a las atracciones furiosas, a la grandilocuencia del héroe y hasta la afectada castidad del consagrado a los dioses.

La obra logra lo que se propone con un elenco de profesionales afilados. Además de las nombradas actúan: Leo Rizzi, Marcelo Goñi, Jorge Cortese, Enzo Cardinali, Marcelo Rigl, Oscar Miño, Emiliano Fernández y Fernando Pereyra. Próxima función: 15 de noviembre en la Payró.

Adriana Derosa