Desde Brasilia. Cayó el presidente de Petrobras, Pedro Parente, pieza central del gobierno de Michel Temer, hundido en una crisis de desenlace incierto. El ahora ex titular de Petrobras presentó su renuncia luego de diez días de paro de los camioneros en demanda de la baja del diésel, cuyo preció subió el 50 por ciento desde julio del año pasado, período en el cual la inflación rozó el 4 por ciento.

Ligado políticamente al ex mandatario Fernando Henrique Cardoso, de quien fue ministro, Parente gestionó la petrolera estatal como si fuera privada. Optimizó las ganancias de los accionistas nacionales y extranjeros, incrementó la importación de diésel, redujo la actividad de las refinerías y cedió plataformas a las multinacionales en licitaciones controvertidas.

Parente además estableció una política de precios sujeta al aumento del barril en el mercado internacional, cuando el grueso del gasoil y la nafta brasileños se producen con petróleo nacional. Esta fórmula hizo que el diésel aumentara, casi a diario, siguiendo las oscilaciones externas.

En los dos años de gestión Temer-Perente fue revertida la política petrolera implementada en los 13 años de gobierno del PT, durante los cuales se reforzó la presencia del Estado, hubo regulación de precios para impedir el contagio de las oscilaciones internacionales del petróleo y se construyeron plataformas y refinerías, con el propósito de alcanzar el pleno autoabastecimiento.

El fin de la era Parente debilita aún más a Temer y acota la influencia de Fernando Henrique Cardoso y los neoliberales del Partido de la Socialdemocracia Brasileña.

La noticia se conoció poco antes del mediodía, tras lo cual la Bolsa de Valores de San Pablo (Bovespa) suspendió durante media hora la oferta de papeles de Petrobras. Al reabrirse la ronda de negocios, las acciones de la compañía se hundieron hasta el 20 por ciento, una baja similar a la sufrida en Wall Street.

La permanencia de Parente se tornó inviable luego del paro de los transportistas que hizo colapsar al país dejándolo sin suministros esenciales. Según dos encuestas de esta semana, la mayoría de los brasileños apoyó los piquetes y rechazó una eventual privatización de Petrobras.

El miércoles, la Federación Única de los Petroleros realizó una huelga nacional contra la política de precios abusiva y reclamando la renuncia del titular de Petobras.

“Está claro que ante este cuadro, mi permanencia (en el cargo) dejó de ser positiva”, escribió Parente en la carta de dimisión “irrevocable” dirigida a Temer. En su despedida recomendó que se escoja un sucesor inmune a las injerencias “políticas”.

Su labor al frente de Petrobras fue desastrosa dijo Luiz Inácio Lula da Silva durante el encuentro que mantuvo ayer con Dilma Rousseff en la Superitendencia de la Policía Federal en Curitiba.

Gleisi Hoffmann, presidenta del PT, conmemoró hoy la despedida de un “entreguista” responsable de la “ofensiva privatista” que buscaba quedarse con las reservas gigantescas de los campos de “pre-sal”, en aguas ultraprofundas del mar brasileño.

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