Nuevo Golf: “Tras la lluvia, hay familias hacinadas con techos inhabitables”

Así lo aseguró Mario Peralta, referente del barrio Nuevo Golf. Desde hace años, dicha zona de Mar del Plata reclama mayor presencia estatal, pero agravado por el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio ante la pandemia del COVID-19, aseguran que “no se puede recibir ayuda ni del Gobierno Provincial y Municipal porque no están haciendo entrega ni de chapas, ni de tirantes y tampoco se puede habilitar cuadrillas que arreglen los techos”. Actualmente, cuentan con más de 1200 familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

“Desde nuestro pequeño lugar, hacemos todos los esfuerzos necesarios para poder brindar una mano, aunque sea en la parte alimenticia, pero nos encontramos muy solos a pesar de formar parte del Comité Barrial de Emergencia, conformado por 16 comedores. No se puede dar abasto, no se consiguen materiales ni productos alimenticios. El Estado no provee nada, muy poquito, una vez a la semana. La semana pasada recibimos 600 gramos de mondongo para cada uno de sus 16 comedores”, informó.

Resaltó que, con ‘La Trinchera Mar del Plata’, “están entregando 160 y 200 viandas”, a pesar de que no son un comedor. “Vemos a nuestros vecinos, sobre todo aquellos que vivían del día a día y por la cuarentena, no pudieron salir a trabajar más, no tuvieron espalda para sostener una semana. Vimos como empezaron a desfilar en los distintos comedores. Cada vez que conseguimos y entregamos alimentos, se hacen colas de 200 o 300 metros. Se ve muy marcada la necesidad y la falta de presencia del Estado. Lo que están enviando a los Comités es una vergüenza a la necesidad de la gente”, agregó.

Desde el punto de vista sanitario, tampoco reciben ayuda: “No contamos ni desinfección, siquiera mandar lavandina o barbijos o guantes a aquellos comedores que están al frente de esto que, no es ni más ni menos, que la lucha contra el hambre y un virus. Totalmente expuestos nos encontramos. Da mucha bronca ver que estamos solos”.

A esto, se le agrega el problema de las calles, “caminos anegados y vueltos en barro” ante la falta de mantenimiento y luminaria pública.

Mario Peralta concluyó diciendo: “Si no fuera por muchos de los comedores, muchas familias se irían a dormir con la panza vacía. Nos llena de tristeza y bronca, y también de ganas de organizarnos más para revertir todo esto. Sabemos que aquellas personas frente a los comedores e instituciones, no le han dado vuelta la cara a la sociedad, pero nos da la sensación que los gobernantes sí. No estamos en tiempos de campaña, por lo que se nota aún más”.

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María Laura Lago- Redacción MdpYa.