Especialistas en niñez piden revisar las adopciones en el extranjero con nuevas regulaciones

El abandono de los dos hermanos en una comisaría de Bahía Blanca pone en debate el tema de la situación de niñas y niños sujetos a adopción tanto provenientes del extranjero -que no está permitido en el país- como al interior de Argentina.

El resonado caso de los dos hermanos de seis años oriundos de África que fueron abandonados en una comisaría de la Mujer en Bahía Blanca puso sobre la mesa la cuestión de las adopciones en el extranjero, “un tema lleno de aristas” que tiene como raíz “la idealización” de esa acción, indicaron a Télam especialistas en niñez, que recomendaron sea revisado en futuras regulaciones para resguardar los derechos de los niños adoptados.

Los mellizos de seis años que habían sido traídos desde Guinea Bissau en agosto de 2019 fueron dejados la semana pasada en la Comisaría de la Mujer de Bahía Blanca por el supuesto padre adoptivo, aunque ahora la justicia investiga su situación legal y un posible fraude a la Ley de Migraciones.

Según la denuncia judicial, el hombre que los habría adoptado llegó a la Comisaría de la Mujer “sujetando a los menores de ambos brazos e informando que era su deseo entregar a los niños, desentendiéndose totalmente de las obligaciones paternas de cuidar, convivir, alimentar y educar”.

“Lamentablemente este episodio no nos sorprende porque 2 de cada 10 niños que están en estado de adoptabilidad, son devueltos y si hablamos de niños mayores de 8 años, 5 de cada 10 de ellos son devueltos, situación que venimos advirtiendo desde hace mucho tiempo”, dijo en diálogo con Télam la Asesora General Tutelar, Yael Bendel.

La funcionaria porteña explicó que cuando en 1989 se aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, la Argentina hizo una “reserva” al artículo 21 vinculado a la temática de la adopción internacional por considerar que no estaban dadas las condiciones para evitar el tráfico de niños.

Como el país no forma parte del Convenio de Adopción Internacional no se reciben extranjeros que vengan a adoptar niños.

El Código Civil establece “que los adoptantes tienen que ser argentinos o extranjeros con residencia mayor de cinco años, esto es un requisito indispensable”, acotó Bendel.

Esta visión es compartida por la Defensora de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, Marisa Graham, quien aseguró a Télam que “hace muchos años” se vienen registrando “casos similares” al de los mellizos abandonados en Bahía Blanca y por eso “el Código Civil sigue prohibiendo la adopción internacional”.

Pero esa prohibición, “evidentemente se sortea de alguna manera” y algunas parejas consiguen adoptar niños y niñas en el extranjero “por bypass que son ilegales”, agregó Graham.

“Lamentablemente, en la mayoría de los casos de adopciones de extranjeros, sea de adultos extranjeros que pretenden adoptar niños argentinos o al revés, hay una intermediación de agencias internacionales de adopción y de intermediarios que lucran con estos temas”, dijo.

Graham adelantó que “en los próximos días seguramente vamos a sacar recomendaciones de la Defensoría para los organismos de niñez” en relación a este tema, “como se sacaron de otras problemáticas” que los afectan.

La devolución de niños adoptados ocurre también con trámites realizados en la Argentina, un fenómeno sobre el que “no hay un registro a nivel nacional”, advirtió.

¿Qué sucede entonces cuando esos niños ingresan a la Argentina?, preguntó Télam.

“Ingresan con un trámite que se llama ‘reconocimiento de sentencia o exequátor’, que les permitirá tramitar toda la documentación necesaria”, explicó Bendel, quien aseguró que al no haber convenios internacionales “la Argentina no interviene en el proceso, no hace una evaluación de los adoptantes y tampoco hace un seguimiento en el país una vez que ingresan”.

Cuando ingresan al país con una sentencia de adopción dictada en el extranjero “estamos obligados a reconocerla en cumplimiento de diferentes tratados internacionales”, acotó, por su parte, Graham.

Pero en los casos de posterior abandono, “lo que hace Argentina es hacerse cargo de esos niños”, lo que en algunas ocasiones implica trabajar con el consulado del país de origen para que puedan regresar allí.

“Volver a adoptarlos aquí no se puede porque sería una adopción internacional”, precisó la Defensora de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes

Es por eso que la adopción internacional “es un tema que tiene una singularidad y complejidad difícil de sintetizar”, dijo Bendel.

“Además de implicar una transculturación -que puede generar un fuerte impacto en las infancias-, está el problema de no contar con ningún mecanismo que haga el seguimiento de estas adopciones. Hay un riesgo grande que pesa sobre las espaldas de niño y que debería prevenirse”, advirtió.

La funcionaria precisó que las llamadas “devoluciones” son una realidad dolorosa y cotidiana, que en el caso de los niños extranjeros son aún más dramáticas.

“Un niño que es adoptado en la Argentina y es devuelto en la Argentina, vuelve al mismo Hogar donde estaba viviendo antes de su adopción. Con todo lo dramático que eso significa, tanto para él como para los niños convivientes que piensan: ‘a mí también me van a devolver'”, describió.

¿Qué sucede en un caso de adopción internacional?

Pero “el chico que es adoptado en el extranjero y es devuelto no regresa al hogar donde estaba, donde tiene compañeros que lo conocen y son como hermanos. Va a un lugar que desconoce totalmente, a veces sin idioma, con un lenguaje y una cultura distinta, con un desarraigo absoluto. La sensación de abandono en estos casos es aún mayor”, resumió la asesora.

En esos casos, como el de los hermanos africanos, lo más importante es “escucharlos, y si el interés personal de ellos es distinto a lo que nos indican las reglamentaciones, tenemos que ir por el ‘interés superior’ de ellos. Si es quedarse o volverse, siempre tenemos que respetar ese interés superior”, subrayó.

Graham y Bendel coincidieron en destacar “la idealización de la adopción” como la raíz del problema y en señalar la necesidad de “trabajar en un cambio cultural que ponga el acento en los derechos de los niños” para lo cual destacaron la importancia de fortalecer el proceso de selección y evaluación de las personas que se postulan para asumir esa responsabilidad.

“Constituir una familia por adopción no es lo mismo que formar una familia biológica”, aseguraron.

Actualmente hay diversos proyectos de ley que buscan modificar el sistema de adopción, pero todos los especialistas insisten en que la principal transformación es dejar de ver la adopción como una solución para los adultos.

“Creo que el 90% de la cuestión pasa por ahí”, concluyó Bendel.