Con la Escuela Pública NO

Un fantasma recorre la opinión pA?blica ante cada inicio de ciclo lectivo escolar: A?QuiA�n tiene la culpa de que no comiencen las clases en nuestro país? A la ligera uno podrA�a discriminar dos bandos en pugna.

Quienes creen que los maestros por su a�?vocacióna�? deberA�an recurrir a otro tipo de protesta – con los pibes en las aulas – y quienes consideran que el Gobierno debe realizar todos los esfuerzos posibles para que la negociación paritaria se resuelva con antelación al inicio de clases.

Sin embargo, existen algunos indicios que hacen cuestionar estas aseveraciones. Por una parte, ya casi nadie puede sostener seriamente la posibilidad de que una medida de lucha por parte de los docentes logre efectividad en el reclamo con los estudiantes en las aulas. Por el otro, pareciera que al Gobierno, en sus diferentes instancias, poco y nada le interesa que las escuelas pA?blicas reabran sus puertas aA�o a aA�o.

El escandaloso cierre de instituciones educativas en el Delta por parte de la Gobernadora MarA�a Eugenia Vidal a�� que termino en el despido de la maestra Nadia Emilse Minghetti – es quizA?s el ejemplo mA?s exagerado del ajuste encubierto bajo el manto de la optimización de recursos. Pero lo que ocultan estas medidas es su vinculación directa con lo que el Gobierno de los empresarios denomina a�?Plan Maestroa�?.

El proyecto de Ley Plan Maestro1 impulsado por Cambiemos es un intento de reforma educativa direccionado desde los organismos multilaterales de crA�dito como el Banco Mundial. Las metas que se propone son transversales a los tres objetivos principales del Plan: avanzar en la precarización y flexibilización laboral de los docentes, eliminar la educación pA?blica y destruir las negociaciones salariales colectivas para llevarlas al plano de la a�?productividada�? (presentismo, realización de cursos de formación, etc).

Uno tiene la sensación de que se vuelve redundante argumentar porque un Gobierno que defenestra lo pA?blico, que quita derechos elementales desde que asumiA?, que tiene por objetivo a�?reducir el gasto pA?blicoa�? y que favorece a multinacionales con la quita de impuestos, se empeA�a en destruir la escuela pA?blica. Es que existe un elemento mA?s que necesariamente se le escapa de las manos.

La escuela pA?blica se constituyo como el lugar de resistencia de los trabajadores y sus familias. Los docentes hace aA�os que vienen enfrentando en la calle la mercantilización de la educación, la caA�da de sus magros salarios en relación a la tarea que realizan y el ataque permanente que sufren por parte de los Gobiernos de turno respecto a las caracterA�sticas que deposita un sector de la sociedad sobre su labor.

Se ha vuelto una sana costumbre para el pueblo en general comenzar el aA�o siendo interpelados por las cA?tedras de lucha que dan los docentes en defensa de sus condiciones laborales, su salario y de la escuela en general. AllA� es donde Macri, Vidal y todos los Gobernadores de Argentina se sienten incA?modos. Con en el poder que construyo el movimiento de trabajadores de la educación, por su masividad y contundencia en las medidas.

Resta un desafA�o polA�tico que trasciende el plano gremial. Ponerle un freno al Plan Maestro se vuelve una responsabilidad de todos los que estamos convencidos de que la escuela pA?blica es un derecho fundamental para los trabajadores y el lA�mite que ningA?n Gobierno puede atravesar.

Exigir que a�?con la Escuela pA?blica NOa�? debe ser un llamado mA?s amplio que del sector directamente involucrado porque en definitiva se estA?n metiendo con una conquista popular histA?rica.